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La fusión del Ministerio de la Mujer y Derechos Humanos con el Ministerio de Gobierno – encargado de la agenda política y de seguridad – no es un simple ajuste administrativo: es un retroceso democrático y borra décadas de lucha feminista.  

Desmantela políticas públicas para la lucha contra la violencia basada en género: 

Esta medida viola compromisos constitucionales e internacionales. El Artículo 70 de la Constitución exige instituciones especializadas para garantizar la igualdad, y convenciones como la CEDAW y Belém do Pará obligan al Estado a mantener mecanismos autónomos para erradicar la violencia contra las mujeres. Al fusionar estas competencias bajo una cartera centrada en seguridad, se confunde la violencia basada en género con “delincuencia común”, ignorando su raíz estructural y su necesaria respuesta diferenciada e interseccional.  

Las consecuencias son profundas y concretas: desaparece la instancia rectora de la Función Ejecutiva encargada de diseñar e implementar políticas públicas en derechos humanos. Esto significa el desmantelamiento de herramientas clave como los planes contra la violencia en el ámbito educativo, y la prevención y erradicación de la violencia de género. Peor aún, el Sistema Nacional Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres – creado por la Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las mujeres – queda a la deriva al perder su ente rector. Sin la institucionalidad especializada, las víctimas enfrentarán mayores obstáculos para acceder a protección, justicia y reparación. 

¿Cómo garantizará el Estados sus obligaciones sin una entidad rectora? 

Desde el feminismo exigimos: 

La restitución inmediata de un ministerio autónomo, que garantice políticas públicas con enfoque de género y derechos humanos, con presupuesto suficiente y participación vinculante de la sociedad civil. 

¡Ni una decisión sobre nosotras sin nosotras! Las instituciones no son puestos burocráticos: son herramientas de transformación. No permitiremos que borren nuestras conquistas.  

No nos callamos. No aceptamos retrocesos. Seguimos en lucha.