Las cifras gritan lo que la indiferencia calla. En Guayas, 657 vidas de mujeres y niñas fueron arrebatadas por la violencia machista entre 2014 y noviembre de 2025. Entre ellas, 73 eran niñas o adolescentes, futuros truncados por la violencia machista extrema.

La situación es crítica: desde 2021, la curva de la violencia no deja de crecer. Pero lo más grave es que esta tragedia era evitable.

72 voces silenciadas: 61 víctimas habían denunciado violencia previamente y se conoce que 11 tenían boletas de auxilio. El sistema tenía sus nombres y no las protegió. Su grito fue ignorado y las rutas de protección fallaron. ¿Cuántas más tendrán que morir para que los protocolos se activen de manera eficaz?

La violencia no solo mata: deja una estela de dolor. 279 de estas mujeres eran madres. Hoy, al menos 229 niños, niñas y adolescentes han quedado en la orfandad. La pregunta es clara y necesaria: ¿Dónde está la reparación para estas familias destrozadas?

Alerta: Estos cantones exigen acción inmediata.
Guayaquil, Durán, Milagro, San Jacinto de Yaguachi y Daule son los epicentros del horror. Deben ser declarados prioridad nacional absoluta para el Sistema de Protección Integral. Allí es urgente:

  • Implementar campañas masivas y permanentes de prevención.
  • Fortalecer de manera inmediata los servicios de atención y protección a las víctimas.

Nuestro llamado es claro:
Exigimos que Guayas deje de ser un territorio de muerte para las mujeres y se convierta en un lugar donde puedan vivir con dignidad y sin miedo. Para ello, es fundamental destinar presupuestos suficientes y eficientes que garanticen que la prevención y la atención sea una realidad.

Este mapa es posible gracias al trabajo de la Fundación Aldea y de la Alianza Feminista para el Monitoreo de Femi(ni)cidios en Ecuador.